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Dicen que la vida empieza a los 40 pero en el campo laboral parece que es el fin de todo. Ahora cuando la vida productiva se ha ampliado, cuando se busca lograr un consenso para correr la edad de jubilación de las personas, las oportunidades de conseguir un empleo a edad madura se desvanecen.
La edad como un obstáculo para encontrar trabajo
Si las empresas trabajan por resultados, ¿qué importa la edad? Sin embargo muchos desempleados mayores de 50 años realizan una búsqueda exhaustiva de empleo en bolsas de trabajo y anuncios clasificados. Después de los 40 la edad se convierte en el principal obstáculo para encontrar trabajo o conservar el que ya se tiene. Alrededor de 70% de las vacantes que anuncia la sección de empleos del Sol de Puebla, por ejemplo, solicitan candidatos menores de 35 años. Si consideramos que la vida laboral comienza en promedio a los 22 y termina a los 65, a los 40 aún quedan prácticamente tres décadas de vida laboral, aún a los 50 todavía tendríamos 15 años de vida productiva.
¿Por qué escoger a los jóvenes sobre los mayores?
Alguien puede decir que la mayor contratación de gente joven se da naturalmente por la pirámide demográfica, hay más jóvenes. Pero quizá la realidad tenga más relación con un argumento económico. Por un lado existe una reducida oferta de trabajo, Puebla reporta un 4% de tasa de desocupación abierta; por otro lado los salarios y prestaciones muy bajas, sólo las pueden aceptar jóvenes sin familia y poca experiencia. Ambos factores disminuyen las oportunidades a personas adultas cuyas expectativas de ingresos son mayores por su experiencia y sus compromisos sociales y familiares.
En esta búsqueda también frenética de las empresas por ser más productivas y más competentes tendemos a buscar personas que tengan una capacidad de desarrollo mayor. Más velocidad. Tenemos el paradigma de que las personas de más de 50 años se mueven muy lento, pero tengo casos de asociados de mi empresa que cuando yo ya estoy tirando la toalla ellos siguen giritos y contentos.
Su velocidad de pensamiento en temas relacionados a sus áreas de experiencia es mayor que la de un joven. Cuando yo tengo que darle tres vueltas al asunto por ejemplo, mi papá que tiene 58 años ya le dio 6 y tomó la decisión, aunque finalmente me espere a que yo decida lo que el ya concluyó con anterioridad. No es cuestión de inteligencia, es cuestión de experiencia.
Es cierto que no en todos los ámbitos se da, la experiencia no va relacionada sólo directamente con la edad, pongamos a una persona de 50 años y a un niño de 7 en el Nintendo o algún juego del tipo y seguramente gana el niño, es porque a pesar de la edad tiene mayor experiencia.
Las compañías buscamos una persona joven debido a la idea de que podemos “formarla”. Pero también los jóvenes renuncian más pronto por una oferta mejor. Su principal motivación es el factor económico; mientras que para un adulto lo es la estabilidad.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) la preferencia de un joven sobre un adulto maduro es discriminación basada en paradigmas de los empresarios, al suponer que los mayores tienen menor rendimiento, menor capacidad para adaptarse al cambio tecnológico, son menos eficientes y menos motivados. En desacuerdo con estos supuestos, la OIT asegura: “Los adultos maduros y mayores suelen ser más cumplidores, comprometidos, concienzudos, constantes, seguros y experimentados.”
Si consideramos realmente en serio el concepto de capital humano o de capital intelectual, ¿cuánto puede valer el cerebro de un joven de 22 contra el de un joven de 50 años? Me acordé de un chiste feminista al respecto que dice … cuál es el cerebro más caro, el de un hombre o el de una mujer de 30 años … claro que el del hombre, es obvio… pero porque está nuevo y nunca se ha usado ¡!!!. Regresando al tema, si consideramos el concepto de capital humano y pudiéramos reflejar el talento, la experiencia y el conocimiento de nuestros colaboradores, ciertamente que la edad tendría una influencia importante en nuestro balance general. Vaya hasta desde una perspectiva de inversión lo podrías medir. Cuánto vale el cerebro de un muchacho del Tec de Monterrey con 22 años considerando lo que han pagado sus padres de colegiatura, 400 mil pesos. Cuánto vale a los 45 con una maestría además, cursos pagados por él mismo o por su empresa y todo el bagaje de experiencia acumulado, seguramente mucho más. Si es capital intelectual debería generar un incremento que repercutiría en la posición financiera de nuestra empresa.
Adaptarse o perder el trabajo
Por otro lado, los avances tecnológicos han incrementado la complejidad de los empleos. Es necesario aprender nuevas técnicas y adaptarse a un cambio permanente de tecnologías. Estos avances hacen más necesario capacitar a todos los trabajadores, en particular a los de más edad que hace mucho dejaron la escuela. Un estudio del Departamento de Trabajo de Estados Unidos señala que el tiempo en que la mitad de los conocimientos técnicos de un empleado se vuelven anticuados se ha reducido de 10 a tres años. También hay que considerar esto. Hace unos días platicaba con un nuevo colaborador de mi empresa para un proyecto en particular, ya jubilado de IBM y me decía - no se utilizar la computadora- quizá mi respuesta fue hasta grosera pero fue real, pues o le entras o le entras porque la mayor parte de la comunicación que realizamos y el intercambio de información es a través de la computadora. Archivos, propuestas, modificaciones, acuerdos son tomados a través de la computadora.
La edad no importa si hay estímulos
Si bien las personas de edad mayor a 60 años requieren un poco más de tiempo y atención para procesar textos en comparación a gente más joven, tienen igual rendimiento. Además, la realización de nuevas tareas y desafíos, y el aprendizaje, son los mejores estimulantes para una mayor productividad sin importar la edad.
En este aspecto tengo un caso particular, mi abuela materna que era maestra normalista empezó a estudiar psicología a los 50 años de edad y el doctorado lo obtuvo alrededor de los 75 ó 77 años. Así que cuando me dicen: es que ya tiene 50 les digo, pues que empiece a estudiar.
A los empresarios: hay que aprovechar los beneficios de conformar una fuerza de trabajo que incluya todas las edades. Imagine en su empresa la experiencia de las canas y la velocidad de ejecución de la juventud.
A los talentos mayores de 50: no se dejen envejecer y manténganse alertas al cambio y sobre todo a la tecnología.
La vida espero que realmente empiece a los 40…
Autor: Felipe Sandoval
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