Impulsar la factura electrónica como vía para mejorar la gestión interna de las empresas
En una sociedad como en la que vivimos ahora tan sólo es cuestión de tiempo que todos los procesos se acaben llevando a cabo de manera digital. El hecho de almacenar documentos de carácter legal o cualquier tipo de documento con una validez o importancia trascendental para un negocio, sea cual sea su tamaño, es algo obsoleto.
Primero fueron las herramientas de gestión empresarial, de reporting y de business intelligence las que colaboraron en la mejora de procesos en las empresas. Ahora le toca el turno a los procesos de envío y recepción de facturas, unos procesos que, mientras la tecnología iba alcanzando otros campos, no han sufrido evolución en los últimos años y en el que la relación de comunicación ya no solo afecta a la empresa que lo implanta sino que es vital la comunicación con el exterior.
La factura electrónica ya está aquí y, poco a poco, todas las empresas tendrán que ir adaptándose a este tipo de procedimientos para poder realizar sus procesos de facturación. Sin embargo, según un reciente informe sobre penetración de la factura electrónica en España, nuestro país aún tiene mucho que hacer al respecto. A pesar de la obligatoriedad para muchas empresas de tener que facturar de manera electrónica desde el pasado mes de agosto, aún queda un largo camino por recorrer, sobre todo a la hora de concienciar a las empresas de los enormes beneficios que puede aportarles este proceso sea cual sea el tamaño de su negocio y el sector de actividad al que se dediquen.
El proceso de facturación electrónica supone una auténtica revolución, no sólo por el ahorro de costes que implica (al eliminar no sólo el papel y la tinta, sino también el sobre y sello para enviar a su destinatario), sino por las facilidades de gestión que ofrece. Pero en un país donde el grueso del tejido empresarial está constituido por pequeñas y medianas empresas, es innegable que la labor de concienciación y de adopción de estos procesos por estas pymes es fundamental para el desarrollo de nuestra economía.
Si bien es cierto que la factura electrónica sólo ofrece beneficios para las empresas (de hecho, en la mayoría de compañías tiene un retorno de la inversión de menos de un año), aún existe una gran resistencia al cambio, sobre todo, por parte de las pymes que, como decíamos, conforman la mayor parte del mercado español. Existe aún un gran desconocimiento sobre este tipo de servicios, sobre todo en aquellas empresas menos familiarizadas con la tecnología. La labor de las Administraciones Públicas es fundamental, no sólo a la hora de no dilatar los plazos para poner en marcha este tipo de procesos telemáticos, sino también a la hora de servir como ayuda y soporte para aquellas empresas que no pueden permitirse realizar grandes esfuerzos, más teniendo en cuenta el momento económico en el que nos encontramos.
Es de suma importancia, acelerar el proceso de implantación de la factura electrónica, entendiendo ésta como un documento electrónico que cumple, con todos los requisitos legal y reglamentariamente exigibles a las facturas y que, además, garantiza la autenticidad de su origen y la integridad de su contenido. Aunque pueda parecer lo contrario, el contenido de una factura electrónica es similar al de cualquier factura tradicional y se admite cualquier formato -doc, xml, pdf, html, edifact, etc.- siempre y cuando respete el contenido legal exigible a cualquier factura. Estos datos incluyen el número de factura, denominación social, CIF, una descripción de la operación referida y la fecha de emisión.
Para acelerar este proceso, debemos trabajar en la creación de una red de facturación global para comunidades de negocio, creando un entorno virtual entre las empresas y sus socios tales como clientes o proveedores. El éxito radica justamente aquí. En un mercado donde todas las empresas están relacionadas entre sí debe existir un consenso que permita la interoperabilidad que, al fin y al cabo, redunda en un mercado competitivo pero cooperativo donde no existan barreras para este crecimiento, barreras que, por desgracia, ya se están dando frecuentemente.
Es cierto que todo cambio genera incertidumbre pero no podemos dejar que esto nos haga retroceder o estancarnos en un proceso obsoleto. Ponernos a la cabeza de Europa a la hora de adoptar la mejor tecnología al servicio de nuestro mercado está en nuestras manos.
Fuente de Informacion:
www.www.facturacionelectronica.info
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