Ser insumisos es una actitud provocadora. Pero no la insumisión del inmaduro que se espanta con la disciplina necesaria en cualquier proceso de la vida.
Ser insumisos es tener la mente clara, la voluntad educada, una fuerte disciplina personal y sobre todo, el espíritu sensible.
Por eso, la insumisión no es precisamente la virtud de los inmaduros. Es quizás la virtud más difícil de vivir. Porque el insumiso Debe saber distinguir entre no someterse al que quiere dominar... Pero, también, debe saber ser humilde y reconocer cuando puede aprender y cuando además debe callar.
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