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Cibercuernos
Le pilló 'in fraganti' y decidió divorciarse en el acto. Amy Taylor, una británica de 28 años, sorprendió a su marido, David Pollard, de 40, en una posición comprometida con una prostituta y lo mandó a freír espárragos. Parece una reacción normal.

Aunque no tanto. Resulta que David Pollard estaba echando una cana al aire con una prostituta... pero en Internet y por personaje interpuesto. Pero Amy entendió que le había puesto los cuernos; aunque tal vez hubiera que decir los cibercuernos.

¿Han oído hablar de 'Second Life'? Es una especie de universo alternativo que sucede en Internet. Uno entra, paga una pasta, se registra y puede inventarse un personaje, un 'avatar'. Luego puede ponerle nombre, escoger su edad, gustos, intereses y apariencia física, entre otras muchas posibilidades.

Una vez en el mundo virtual de 'Second Life', el 'avatar' lleva la vida que escoja su creador: marino mercante, estricta gobernanta, criador de canarios, guía de montaña o... putón verbenero. Y el sistema permite que los distintos 'avatares' se relacionen entre sí: que formen coros de voces graves, funden una sociedad anónima o copulen si les viene en gana.

Hay decenas de miles de usuarios de 'Second Life' (hasta a Gaspar Llamazares, de IU, le crearon un 'avatar', Gaspi, durante la campaña electoral). Lo habitual es que estén conectados al mismo tiempo hasta 20.000 personas. Y, claro, pasa lo que tiene que pasar.

Investigado en Internet

Amy Taylor, informa 'Efe', acusó a su marido de incumplir su promesa de fidelidad acostándose con la prostituta de 'Second Life'. Le dolió. Porque, explica la prensa británica, la pareja se pasaba más tiempo moviéndose por el universo de 'Second Life' que en el mundo 'real'. Tanto que David se enamoró de una chica alegre en el ciberespacio y pagó por sus placeres.

Claro que para entender el dolor de los 'cibertubos' de Amy es conveniente explicar que la pareja se había conocido por Internet en mayo de 2003 y que, después de casarse ante un juez en la vida real, celebraron una ceremonia por todo lo alto en 'Second Life'. Luego Amy empezó a sospechar que su esposo le era infiel y decidió contratar un investigador privado... virtual.

Este Sherlock Holmes de la informática fue quien encontró a David dándole a la tecla con la cortesana.

«Estoy intentando rehacer mi vida. Nuestro matrimonio era muy serio. Es cierto que nos conocimos por Internet, pero la relación existió en el mundo real. Su traición me dolió profundamente», declaró a los periódicos británicos Amy, la esposa despechada.

Fuente: www.ideal.es