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El fenómeno comenzó a atisbarse hace una década y desde entonces no sólo se ha confirmado sino que ha ido adquiriendo potestad suficiente como para transformar el estilo de los periódicos tradicionales. Internet arrasa como medio de información, los periódicos en formato papel encuentran cada vez más dificultades para mantener su audiencia y, consecuentemente, sus contenidos van adaptándose a la necesidad de 'fidelizar' a un lector inestable que prefiere la inmediatez sobre la noticia, perfectamente asequible en la red de manera gratuita, antes que esperar un día -en ocasiones dos, dependiendo de los horarios-, para gastar un euro y leer en el tabloide de siempre lo que supo mucho antes, nada más iniciar sesión en el ordenador. De ahí la cantidad de promociones, coleccionables, suplementos, separatas, cupones y secciones 'interactivas' que contienen todos los periódicos en la actualidad, así como la importancia creciente que en las redacciones de los diarios se está confiriendo al trabajo de edición digital. Parece que el futuro nos aboca a unos periódicos muy distintos, cada vez más aligerados de contenido y en un formato que los señala como casi testimonial 'soporte noble' de la verdadera información que circula vertiginosa en Internet.
No obstante, habría que poner de manifiesto algunas dudas sobre la posibilidad real de dicho futuro, al menos tal como hoy se contempla inapelable. Decía un afamado experto en estadística aplicada que si vemos a un niño zampar dos pasteles en minuto y medio -cosa perfectamente posible-, deberíamos deducir que el mismo niño estallará como un globo dentro de cuarenta y dos minutos. A menudo, la urgencia del presente nos oculta las verdaderas dimensiones del futuro. A ver si me explico.
Internet crece y crece, y crece con tal desmesura que en no mucho tiempo se habrá convertido en lo que hoy apunta: un rumor inmenso, universal e inmediato, donde todo el mundo tendrá su voz y podrá expresarse y lanzar las opiniones e informaciones que se le antojen. Distinguir la noticia contrastada y veraz del rumor más o menos fundado llega a ser tarea difícil, máxime si contamos con la capacidad de autogeneración de datos que caracteriza a la red, contagiando masivamente las características del rumor, como un virus que se expande sin remedio. Igual sucede en una comunidad pequeña donde bulle cualquier chismorreo aparatoso. La gente habla y habla y al final, cuando alguien introduce una información novedosa, todos preguntan: «Pero eso, ¿quién lo ha dicho? ¿Cómo te has enterado?». La desconfianza es el colofón del exceso informativo. Hasta hace poco, cualquier noticia que llamase la atención del público requería, primero, que hubiese sido refrendada por las páginas de la prensa y, en caso de duda, esperar al día siguiente, «a ver qué dice el periódico».
Replicarán ustedes que tanto en Internet como en la vida cotidiana es lógico que existan informaciones falaces y opiniones temerarias, y que lo importante es saber distinguir los medios serios de los estrafalarios. Tienen razón, pero no toda. La velocidad generativa de Internet es tan enorme que cualquier información desquiciada puede repetirse prácticamente hasta el bucle infinito en cuestión de horas, alcanzando el rango de 'fuente solvente' cuando en realidad nació de la ligereza y la satisfecha desinformación. Si quieren un ejemplo, ahí va uno.
En el congreso del PSOE celebrado la semana pasada en Madrid, fue elegida secretaria de organización, como todos ustedes saben, Leire Pajín, señora a la que no tengo el gusto de conocer y sobre la que ni opinión guardo. No sé qué medio de comunicación, en Internet por supuesto, propagó el 'meme' de que tal señora es la primera mujer que ocupa dicho cargo ejecutivo en la historia del socialismo español. No sé si esta información se subrayaba a beneficio de la sedicente modernidad vanguardera de ZP o con ánimo de poner a los lectores llevándose las manos a la cabeza. Me importa muy poco. Lo cierto y grotesco del caso es que unos pocos medios digitales en español, 526 concretamente -contados uno a uno por Google-, se hicieron eco de la llamativa primicia: Por vez primera en la historia del PSOE, una mujer es designada para el importante cargo de secretaria de organización. Quién fue Carmen García Bloise, cuánto tiempo ejerció Carmen García Bloise dicho cometido y a qué se dedica hoy día, a catorce años de su fallecimiento, la fundación Españoles en el Mundo, creada por ella y unos cuantos entusiastas más, es algo que no ha importado en absoluto a estos medios de (des)información virtual. La red exige fulgores momentáneos para captar la atención del cibernauta zascandil. La verdad no puede, de ninguna de las maneras, estropear un buen titular. Si esto sucede en un medio escrito -en papel, me refiero-, la bronca que se gana el redactor es de campeonato.
Resumiendo, que hace calor. Conforme Internet crezca se aproximará a la saturación hasta el punto en que, probablemente, se hará cierto aquello de los árboles que nos impiden ver el bosque. Llegará un momento en que las personas muy informadas serán, precisamente por ello, personas muy desinformadas. Y a poco juicio que nos quede habrá que retomar aquella vieja costumbre, tan saludable, de confirmar nuestras impresiones sobre lo verídico y lo real en medios no virtuales, es decir: en el viejo sabio periódico de siempre.
Si para ese entonces siguen existiendo estos papeles en los que escribo y no me he muerto de asfixia canicular o cualquier otro jamacuco sureño, ya les contaré si hoy, a diez de julio de 2008, tenía yo razón o no. Fuente: www.ideal.es |