El growth hacking no es sólo una palabra de moda: es una filosofía de marketing, una mentalidad y cultura que ejecutan miles de emprendimientos a nivel mundial.

¿Cuál es el problema? ¡Que es el término más incorrectamente utilizado en la historia del marketing!

En su origen, el growth hacking era un término que se utilizaba para determinar el trabajo de “una persona, cuyo propósito era crecer. Todo lo que se hacía era analizado de acuerdo a su impacto potencial en un crecimiento escalable”. El término fue acuñado por Sean Ellis en 2010.

Sin embargo, a medida que la idea de growth hacking rápidamente se hizo viral, siguiendo a las historias de éxito de empresas como Airbnb y Dropbox, se creó un mito gigantesco alrededor del crecimiento y el growth hacking.

Las personas empezaron a ver al growth hacking como la forma de encontrar una solución mágica que aliviará todos sus dolores de cabeza al hacer crecer sus negocios. Los marketers y especialistas de posicionamiento SEO de todo el mundo (me incluyo yo también) empezaron a buscar su solución mágica: un botón con un color especial, un exit popup, lo que sea.

La triste realidad es que no hay recetas mágicas en lo que concierne a hacer crecer un negocio. No hay un atajo “universal” que pueda cambiar totalmente el rumbo de tu negocio.

Crecer es un proceso y solo se logra al ganar cientos de pequeñas batallas. No es la consecuencia de tan solo un rápido growth hack. Es un marco experimental basado en hipótesis para todo lo que haces, ya sea que quieras llegar a una nueva audiencia o probar una nueva idea.

Así que aunque aún exista confusión sobre lo que es el growth hacking, el fin es el mismo: hallar estrategias creativas, innovadoras y costo-eficientes para crecer en cada etapa.

Dicho esto, veamos por qué las colaboraciones son la mejor estrategia de growth hacking que puedes monetizar y cómo exactamente puedes usarlo a tu favor.

El poder de las colaboraciones

Tengo que admitirlo: también fui víctima de este mito.

Fui víctima de las promesas lucrativas del “growth hacking”. Era un marketer holgazán buscando desesperadamente la solución que resolvería todos nuestros retos de crecimiento.

Probé decenas o más bien cientos de los más famosos “growth hacks”. Intente “hackear” influencias sociales al recibir reseñas en G2Crowd y Capterra, “hackear” conversiones al implementar famosos hacks de email marketing y “hackear” el boca a boca al crear viral loops y/o gamificar nuestra experiencia de usuario.

Algunos de estos experimentos fallaron rotunda y miserablemente. Otros funcionaron durante un tiempo. Pero siempre, me decepcionaba al comprobar que estas tácticas no eran ni escalables ni sustentables para nuestro crecimiento de negocio.

Así sucedió, hasta que empezamos a probar haciendo colaboraciones y descubrimos un patrón único.

Las colaboraciones, son en su naturaleza, muy diferentes a cualquier otro plan de marketing que haya probado antes. Era muy poderoso ya que no influía en solo una área de nuestro negocio, sino que influenciaba todo lo que estaba alrededor de nuestra marca.

  • Nos dio la influencia social que necesitábamos desesperadamente.
  • Nos consolidó como líderes de opinión en nuestra industria.
  • Atrajo una mayor (y nueva) audiencia hacia nosotros.
  • Y por supuesto, nos dio la visibilidad que necesitábamos.

Sin embargo, el verdadero poder de las colaboraciones llegó gracias a su naturaleza compuesta, o lo que personalmente llamo el ciclo compuesto por colaboración.

El “Ciclo Compuesto por Colaboración”

En finanzas, la composición es la habilidad de generar ganancias en los activos, los cuales son después reinvertidos para generar sus propias ganancias. En términos más simples, con el interés compuesto (a diferencia del interés simple), a mayor tiempo que inviertas tu dinero, más ganancias recibirás año tras año.

Por otro lado, en el mundo del marketing, la mayoría de los canales de publicidad tienen una naturaleza de “interés simple”, donde el Retorno de la Inversión pagados en canales de marketing son de alguna manera constantes. En el momento en que dejas de pagar campañas de Facebook ads o Adwords, verás cómo inmediatamente baja el tráfico, las suscripciones y los planes premium de tu página.

Por otro lado, hemos visto cómo las colaboraciones tienen un “interés compuesto” por su naturaleza, que básicamente funciona así:

  1. Te asocias con la Empresa X.
  2. La colaboración te da acceso a la audiencia de la Empresa X.
  3. Generas clientes potenciales, les das contenido de valor y algunos de ellos se convierten en tus clientes.
  4. La visibilidad y colaboración con la Empresa X te ayuda a construir credibilidad de tu marca.
  5. La credibilidad te ayuda a atraer mejores socios.
  6. Repite.

En pocas palabras, a mayor colaboraciones tengas, mayor visibilidad tendrás, lo que se traduce en más usuarios para ti y más influencia social, y como resultado, podrás colaborar con mejores marcas, tener más visibilidad y este ciclo se seguirá repitiendo una y otra vez.

Este ciclo explica el crecimiento exponencial que han tenido empresas con el modelo de Software como Servicio (SaaS), como HubSpot, marcas de ropa como Supreme y cientos de influencers de redes sociales a nivel mundial. También explica el crecimiento sustentable  que hemos conseguido en Venngage sin tener que abusar del presupuesto de marketing.

Hoy en día, gracias al poder de las colaboraciones, Venngage es una plataforma de diseño gráfico líder, con millones de usuarios en todo el mundo. De hecho, continuamos creciendo a más de 1000% año tras año, solamente al duplicar este proceso una y otra vez.

Pero, en lugar de convertir esto en una pieza autopromocional, veamos la historia de Supreme. Miremos en profundidad cómo la naturaleza compuesta ayudó a transformar una marca del nicho del skate… ¡A una marca icónica de ropa callejera con unas de las bases de clientes más importantes de todos los tiempos!

Cómo Supreme monetizó con las colaboraciones

En 1994, Supreme abrió su primera tienda en Nueva York. En aquella época, era una tienda pequeña que ofrecía mercancía a una audiencia muy específica: los skaters.

En ese momento, nadie sabía qué era Supreme. No tenían una marca, clientes o ganancias.

Pero, ese mismo año, Supreme lanzó su primera mercancía compartida con otra marca. Supreme lanzó camisetas que incluía a Travis Bickle (Robert De Niro), el personaje principal de la película de 1976 Taxi Driver, dirigida por Martin Scorsese.

La colaboración con Columbia Pictures Industries permitió que Supreme gozará de la ola de éxito de esta película neoyorquina. Supreme fue capaz de aprovechar el éxito de esta película para su propio beneficio al obtener acceso a la amplia audiencia de la película. La visibilidad recibida de Supreme fue incluso mayor que la esperada.

Esta colaboración ayudó a legitimar la marca Supreme y les dio el empujón inicial que necesitaban para empezar a crecer.

El mismo año, Supreme decidió probar una colaboración diferente, esta vez con un artista de graffiti de Nueva York, Rammellzee.

Rammellzee fue un artista famoso y muy respetado en aquella época, especialmente en la cultura de skate. Supreme decidió colaborar con este artista al usar sus diseños para diferentes camisetas y patinetas que estaban lanzando. Esta colaboración le permitió a Supreme nuevamente, aprovechar el alcance de Rammellzee y le dio a la marca Supreme la autenticidad que necesitaban en el mundo del skateboard.

Supreme empezó a ver un patrón aquí.

El año siguiente, continuaron monetizando en lo que había trabajado para ellos y decidieron colaborar con otro artista del graffiti, Dondi White. Sin embargo, la diferencia es que Dondi era prácticamente desconocido en el mundo del skate. En cambio, era una figura dominante en la cultura del hip hop. Esta colaboración fue muy satisfactoria ya que introdujo a Supreme a una nueva audiencia y ayudó a consolidar su identidad de marca como una marca de ropa callejera “contra cultura”.

Ahora, rápidamente podemos ver el ciclo compuesto por colaboración en acción. La marca de Supreme fue legitimada ante los ojos de sus clientes, así como ante otras marcas de la industria.

Como resultado, Supreme pudo asegurar un socio vital en 1997: Vans, los líderes de ropa callejera en ese tiempo.

Esta colaboración con Vans fue un punto de inflexión para la marca Supreme. Supreme ya no era solo una marca novata del nicho del skate. En apenas 3 años después de crear la marca, lograron crear colaboraciones para consolidarse como eminencia en el mundo de la ropa callejera.

El valor de las colaboraciones para los negocios de Supreme es innegable en este punto, y como puedes sospechar, Supreme decidió escalar este proceso.

Ahora, Supreme tiene una base de clientes mucho más grande, una marca más consolidada y auténtica y toda la influencia social que necesitaba. Como resultado, Supreme hoy puede atraer mejores socios, que es lo que precisamente ha hecho:

Colaboraciones notables: Gucci (2000), Louis Vuitton (2000), Nike (2002), Timberland (2006), North Face (2007) y Budweiser (2009).

Pasemos al 2019, en donde Supreme es actualmente una empresa multimillonaria gracias al poder compuesto de las colaboraciones. Ellos continúan aprovechando el poder de las colaboraciones, ya sea con marcas (Rolex, Playboy, etc…), artistas (Prodigy, Kermit the Frog, etc…), celebridades (Kanye West, Drake, Lady Gaga, etc…) o incluso sus propios clientes y fans de marca.

Así que ahora que sabes cómo funciona el ciclo de las colaboraciones, es hora de profundizar un poco en cómo las colaboraciones pueden ayudarte a mejorar tu crecimiento. Pero antes, veamos rápidamente el proceso de identificar y elegir los socios correctos con los que deberías colaborar.

La colaboración perfecta

Es importante mencionar que no hay reglas “universales” en lo que se refiere a las colaboraciones. Sin embargo, existen algunas preguntas que puedes hacerte para identificar cuáles son los socios perfectos para tu negocio.

  1. ¿La Empresa X tiene una audiencia similar a la nuestra o tienen acceso a una audiencia a la que deseamos llegar?
  2. ¿Son competidores directos? ¿Nos enfocamos en las mismas palabras clave u ofrecemos el mismos servicio?
  3. ¿Cuántos clientes potenciales, si existen, puedo obtener de la Empresa X? ¿Merece la pena nuestro tiempo?